Santiago, Jaime, Diego, Jacobo, Yago… El origen del nombre de las mil variantes
Estas variantes proceden del Jacob hebreo (Ya’akov), latinizado como Iacobus o Iacomus. Dos de los apóstoles de Jesús se llamaron así, Jacob, aunque en castellano se los conoce como Santiago el Mayor y Santiago el Menor, como explicamos más abajo. Según la tradición, el primero estuvo predicando en España y fue enterrado en Galicia. De hecho, hoy es festivo en esta comunidad, además de en el País Vasco y Navarra. Aunque es poco probable que el apóstol llegara a España, es patrón del país desde el siglo XVII.
De Sant Iacobus viene Santiago
En la zona occidental de la península, “el latín Jacomu [una variante de Iacobus] se convirtió en Yago y Yagüe", tras perderse la última sílaba. "De tanto repetir Sant Yago, resultó el nombre Santiago”. En ocasiones se apunta que durante la Reconquista fue un grito de guerra y por eso acabó popularizándose como una sola palabra.
Santiagos por el mundo
Aunque en otros idiomas no hay tanto lío, sí vemos alguna muestra de la evolución que hemos comentado. Estos son algunos ejemplos:
Alemán: Jakob, Jacob. También es así en sueco y noruego.
Árabe: Yaʿqūb.
Chino: Yǎgè 雅各
Gaélico irlandés: Séamus, Séamas.
Griego: Iákovos (Ιάκωβος), Iakóv (Ιακώβ), Gyánkos (Γιάγκος).
Inglés: Jacob, James.
Italiano: Giacomo, Jacopo, Giacobbe.
Japonés: Yakobu ヤコブ
Portugués: Jacob, Jacó, Iago, Santiago, Tiago, Jaime, Jácomo, Diogo.

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