Por si queda alguien que no lo sepa, gran parte del Sahara Occidental —antiguo Sahara Español— está ocupado por Marruecos, que lo considera parte integral de su territorio nacional. Sí, ese de la Marcha Verde que algunos no se sacan de la boca sin tener ni puta idea de lo que fue, ni de cómo funcionó, ni de cómo es imposible hacer lo mismo en un lugar que no sea un desierto prácticamente despoblado y a tomar por saco de todo como ese. Y es que estuvo la Marcha Verde real y luego está el mito de la Marcha Verde con el que muchos ignorantes no dejan de hacerse pajas mentales.

Bueno, al grano. Entonces, tenemos a un país, Marruecos, que sólo tiene frontera con:

  • España (contra la que se supone que han ido a la guerra) y nuestro espacio aeronaval;
  • con Argelia, el archienemigo con el que mantienen la guerra fría más dura del hemisferio desde hace décadas, con las fronteras totalmente clausuradas que ríete tú del Telón de Acero, con todas sus armas apuntándose mutuamente, con un único vuelo entre Casablanca y Argel ( estrechamente vigilado por la inteligencia de ambos países) y con la que va y resulta que España se lleva bien;
  • con Mauritania, o sea básicamente con la arena y el hambre, en una frontera disputada con el Polisario (apoyado por Argelia, dicho sea de paso) donde la única carretera sólo está abierta de vez en cuando porque el desierto se la traga a menudo;
  • y con un cacho de espacio aeronaval portugués, que son vecinos y coleguitas nuestros, además de socios de la UE y de la OTAN, mientras que con Marruecos mantienen poca relación. Ni siquiera tienen vínculos comerciales significativos.

Marruecos es un país rodeado. Rodeado de enemigos, de desierto, de hambrientos, de mares que no domina y de un único país medio serio con el que se lleva medio bien, por donde entra y sale casi todo lo importante: España. Para Marruecos, ir a la guerra contra España es un método de suicidio como cualquier otro incluso antes de pegar el primer tiro. Nada que Marruecos pudiera querer de España vale su propia supervivencia.

Y ahora: como digo, incluso antes de empezar con los fuegos artificiales, pasarían estas 9 cosas esa misma mañana antes de las 9 de la mañana:

  1. Llamamos al Secretario General de la ONU para comunicarle que nos han atacado sin agresión previa, que solicitamos una reunión urgente del Consejo de Seguridad, y que mientras tanto nos disponemos a actuar en estricta defensa propia acorde lo previsto en el art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Aquí somos gente civilizada, progre, buenista y todos esos rollos, oiga.
  2. Llamamos a Red Eléctrica de España, controlada por la SEPI, para decirles que corten los cables submarinos REMO I y II que constituyen la práctica totalidad de la potencia de respaldo de la red eléctrica marroquí. Los cables REMO salen de la Subestación Terminal del Estrecho en Tarifa (Cádiz, España), así que ni tenemos que salir de casa. Marruecos no tiene más conexiones eléctricas internacionales: llevan en guerra congelada con Argelia desde su fundación y al sur sólo está Mauritania, o sea tercer mundo profundo. Espera apagones por todo Marruecos y especialmente en el esencial norte del país. Muy pronto. Muchos.
  3. Llamamos a Puertos del Estado, un ente público, para mandarles que no acepten en ningún puerto español ni un solo camión, ni un solo contenedor, ni un solo gramo de mercancía procedente de Marruecos o con origen en Marruecos. También llamamos a la Guardia Civil para que no dejen pasar ni a uno que venga de Portugal (en el improbabilísimo caso de que los portugueses no nos apoyen.) Más de 2/3 de las exportaciones marroquíes vienen a España (somos su principal importador: 22,1%) o viajan a través de España o por aguas españolas porque si no, no son competitivas por los costes de transporte añadidos. Veamos cómo se despierta mañana la Bolsa de Casablanca y lo que dicen los grandes empresarios y otros oligarcas del Majzen —el verdadero poder en Marruecos— a S.M. Mohamed VI y el gobierno de cretinos que haya tomado tan estúpida decisión.
  4. Llamamos a Aena (una empresa pública estatal) y ENAIRE (pública al 51%) para instruirles de que no acepten ningún plan de vuelo desde o hacia Marruecos que pase por el espacio aéreo español. Esto es algo así como el 98% de sus vuelos internacionales. Con el punto anterior y con este, Marruecos acaba de quedar físicamente aislado del mundo a todos los efectos salvo que quieran dar una vueltecita por Mauritania.
  5. Llamamos a Canalink (propiedad del Cabildo Insular de Tenerife) y a Telxius (controlada por Telefónica) para preguntarles si cortan ellos las terminales de los cables submarinos de datos en Rota y Estepona, respectivamente, o prefieren esperar a un decreto-ley de estos que se aprueban así con los cafés matutinos. Con eso, el porno se les va a descargar un poquito lento por todo Marruecos. De hecho, el Canalink y especialmente el cable Tetuán-Estepona de Telxius son críticos para las telecomunicaciones exteriores de Marruecos. Sin eso, van a tener que meterlo todo por el SMW3, compartiéndolo con los otros 92 usuarios.
  6. Llamamos a los bancos para recordarles que —con todo el debido respeto de los viles mortales a los dioses del Olimpo— nos han declarado la guerra y el estado tiene muchas maneras de tocarles las pelotas a dos manos si no cortan de inmediato todas las operaciones con Marruecos —especialmente las transferencias, o sea las remesas de los migrantes—, que de todos modos tampoco son tan importantes para la cuenta de resultados. A cambio… bueno, no sé qué más leyes a la medida les podemos hacer a la banca, ¿quizá una por la que puedan vender a l@s hij@s de sus moros@s como esclav@s? Huy, no, espera, que la esclavitud está prohibida por el derecho internacional… bueno, lo llamamos recuperación laboral de deudas mediante el fomento del empleo. Eso.
  7. Hacemos lo propio con Gas Natural para que no muevan ni un suspiro de gas… eso, natural por el GME. Sí, puede que no te lo creas, pero Marruecos y Argelia están tan encabronados entre sí que la mayoría del gas con que funcionan se lo reexportamos nosotros. Marruecos es un país pobre, no tiene ni una sola planta regasificadora de GNL (nosotros tenemos 6, en todos nuestros mares), así que no tiene otro modo de importarlo que por España o por lo que les vende Argelia desde su lado pese a su guerra gélida —los negocios son los negocios—. Lo que nos lleva al siguiente punto:
  8. Mandamos a alguien a desayunar con alguien de la embajada argelina en el Bar Los Claveles —¡a los cruasanes invita España, c*ño!— y comunicarle que: a) les compramos todo el petróleo y el gas que normalmente venderían a Marruecos aunque sea para revenderlo a pérdida —esto sale mucho más barato que una guerra y total, por un poco más de deuda pública…—; b) apreciaríamos mucho si ellos también les cierran todo el espacio aeronaval por su lado; c) estamos muy dispuestos a resolver definitivamente el problema del Sahara Occidental; y d) que si tienen alguna cuita que resolver con los perros alauit… ¡digoooo!, sus hermanos alejados marroquíes, en las actuales circunstancias España se mostrará sumamente comprensiva y lenta de reflejos. Llegado el caso, y como planteamiento meramente hipotético —las cervezas a estas horas de la mañana, que me sientan fatal—, gritaríamos un poco pero no nos enfadaría mucho tenerlos de vecinos de las Canarias por el Sahara, su eternamente anhelada salida al Atlántico. (¿Por qué c0j0nes te crees que llevan todos estos años apoyando al Polisario?)
  9. Alguien desayuna también con alguien de la mayoría bereber de Melilla y la minoría de Ceuta. No hace ninguna falta que les recuerde lo bien y lo libre que se vive en España y en la Unión Europea comparado con la opresión que sufren sus hermanos al otro lado de la frontera; basta con comentarles que si éstos quisieran liberarse de la misma contra los perros árab… ¡digoo!, el deplorable gobierno de Rabat, España se mostrará igualmente comprensiva y lenta de reflejos. Ah, sí, y que nadie debería robar de ese barco cargado de armas sin vigilancia que hay en el puerto. Nadie, ¿eh? ¡Ni acercarse al Muelle Nordeste III, frente a los almacenes frigoríficos!

Y después de hacer todo esto, o sea sobre las nueve menos cuarto o nueve menos diez de esa misma mañana, entonces sí ya llamamos a la OTAN para invocar el art. 5 —de aplicación automática— o el 4 si se trata de Ceuta o Melilla.

A partir de ahí, ya nos planteamos lo de los fuegos artificiales si tal. Pero sólo con eso, Marruecos ya ha perdido la guerra, la economía y el futuro. De hecho, el principal problema sería calcular bien hasta qué punto apretar cada cosa para que no afecte significativamente a nuestra economía.

Y el resto, memeces y catetadas para ignorantes fácilmente manipulables.

En serio, ¿cuándo va a caer la gente en que Marruecos es un país en vías de desarrollo con una doceava parte del PIB español (1/7 PPP) y demasiados factores de desestabilización interna, rodeado desde todos los ángulos?

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