El robo del cerebro de Kennedy

John F. Kennedy no tuvo una presidencia tranquila: la Guerra Fría, el fracaso en Bahía Cochinos, la crisis de los misiles en Cuba, la construcción del Muro de Berlín o el inicio de la Guerra de Vietnam, precedida de una truculenta historia, primero como hérode guerra y después por sus escándalos personales, marcaron un mandato no exento de polémica. Y así fue hasta el final, ya que Kenedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas.
Pocos son los ajenos a las brutales imágenes de su cabeza rebotante por los disparos, la desesperación de su mujer y Primera Dama Jackie Kennedy y el desconcierto del momento tras el fatal suceso. «Le faltaba media cabeza», según relantaron algunos presentes que acompañaron su cuerpo moribundo pero aún con un hilo de vida al Hospital de Parkland.
Sin realizarle la autopsia por expresa petición de su mujer, metieron el cadáver en el Air Force One y llevado alHospital Naval, en Bethseda, Maryland, donde por fin le practicarían la autopsia. Allí registraron dos heridas de bala: «una en la espalda, cerca de la base del cuello, y otra en la cabeza, que entró por la parte posterior, cerca de la coronilla, dañó gravemente el hemisferio cerebral derecho y generó un boquete en la parte lateral del cráneo de 13,5 centímetros de diámetro», relata Alonso. Después permaneció un día en la Habitación Este de la Casa Blanca.
Aunque la comisión Warren determinó que el único culpable era Lee Harvey Oswald -quien había sido asesinado dos días después del magnicidio-, en 1976 se volvió a establecer otra comisión para esclarecer lo ocurrido. Ésta criticó la autopsia, determinó que se habían cometido fallos e intentaron reevaluar todas las pruebas. Sin embargo, los restos biológicos, incluido el cerebro, habían desaparecido. El comité sentenció que había sido el hermano de Kennedy, Robert -en ese momento Fiscal General, si bien luego se convirtió en senador por Nueva York y, más tarde, en el líder de los demócratas, aunque justo antes de ser asesinado- quien había hecho «desaparecer» las vísceras de su hermano.
¿Por qué? «Los que creen en la conspiración piensan que el encéfalo desaparecido habría podido demostrar queKennedy no murió por los disparos de Lee Harvey Oswald, sino que recibió el balazo desde delante de unfrancotirador», explica Alonso. Otros opinan que Robert lo hizo para preservar la imagen de su hermano y ocultar posibles enfermedades o tratamientos con drogas que empañarían dicha reputación (y quien sabe si la suya propia). «Aún así, un misterio más en la historia de los Kennedy y una prueba más de que la Historia y la Ciencia jamás se terminan de escribir», concluye el autor.

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