¡El valenciano no viene de Cataluña!
Así de claro. Lo probó el profesor Antonio Ubieto Arteta, catedrático de historia en las universidades de Valencia y Zaragoza. En los años 80 descubrió la manipulación del Llibre del Repartiment de la conquista de Valencia de Jaime I llevada a cabo por Próspero Bofarull Mascarell, director del Archivo Histórico de la Corona de Aragón, hacia 1848, cuando suprimió páginas del libro que reseñaban apellidos aragoneses, navarros y castellanos en el repartimiento del nuevo reino, en favor de los apellidos catalanes. También es responsable de la desaparición del testamento de Jaime I que delimitaba los reinos de Aragón, Mallorca, Valencia y del condado de Cataluña. Todo esto sumado a la manipulación del Llibre dels Feyts d'Armes de Catalunya, fueron los pilares documentales de la Renaixença que sirvieron al protonacionalismo catalán para fundamentar su proyecto político actual, que incluye el imperialismo catalanista de los países catalanes, para cuyo proyecto el dogma de la "unidad del catalán" resulta esencial.
"¿Que se hablaba en Valencia cuando entro el rey don Jaime?
El valenciano, entonces un romance que fue el precursor inmediato de la lengua valenciana. En la Crónica de Jaime I se recogía el testimonio de los que hablaban al Rey en su idioma, pues bien, en la edición de 1926 viene en letra cursiva el testimonio de unos vecinos de Peñíscola, naturalmente en Valenciano, en las siguientes ediciones, se ha suprimido la cursiva. (…)
¿Cuales fueron los criterios básicos del “Repartiment”?
El Rey ofreció unas tierras, unas casas, luego las concedió a los que habían intervenido. En la conquista de Valencia esto esta muy claro en un riguroso estudio de la profesora Cabanes, el cincuenta y uno por cien eran aragoneses, el resto hay que dividirlo entre navarros, castellanos, catalanes y gentes de la Provenza.
¿Que proporción hubo de catalanes en la conquista de Valencia?
Es muy difícil estimarla, quizás el dos o el tres por cien." (Ubieto Arteta)
"La manipulación, obra para más inri del hombre encargado de garantizar la integridad del archivo, era sólo el comienzo de una cadena de falsificaciones que pronto alimentaría la semilla del nacionalismo y construiría un relato distorsionado de la Historia de Cataluña, ficción que han llegado hasta nuestros días. A las adulteraciones de Próspero de Bofarull se uniría la conveniente desaparición del testamento de Jaime I -legajo 758, según la antigua numeración- que establecía los límites de los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca y del Condado de Barcelona. Y qué decir del Llibre dels Feyts [Hechos] d'Armes de Catalunya, falsamente considerado una joya de la literatura catalana medieval. Su autor, Joan Gaspar Roig i Jalpí (1624-1691), ejecutó un engaño extraordinario al asegurar que la obra, en realidad escrita por él en el siglo XVII, era una copia de un incunable de 1420 firmado por Bernard Boadas. El apócrifo ha sido usado como fuente para narrar la historia de la patria catalana durante siglos, hasta que en 1948 el medievalista y lingüista Miquel Coll y Alentorn descubrió el timo."
De esas burdas manipulaciones de los documentos históricos siguen bebiendo los "historiadores" de la cosa catalana y con ello argumentan inexistentes "confederaciones catalano-aragonesas" que hoy se enseñan en las escuelas catalanas y de los països catalanes como verdad revelada.
Prosper Bofarull i Mascaró. Retrato en lugar de honor de la institución que dirigió, hoy día.
No tienen vergüenza ni quien se la imponga.
El profesor Ubieto Arteta, descubridor del fraude, sufrió todo tipo de insultos y amenazas, con peligro para su integridad, en la nepotista, catalanista y sectaria universidad de Valencia, de donde tuvo que marcharse.
El archivero catalán que manipuló los documentos de la Edad Media
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