ESCAPADA A BUDAPEST (29 AGOSTO-2 SEPTIEMBRE 2018)
Escribo estas líneas ahora que
los recuerdos están frescos, si en un futuro pudiera volver a la perla del
Danubio o si a alguien le puede servir como guía práctica de viaje.
El vuelo
RyanAir tiene a fecha de hoy
(agosto 2018) dos vuelos directos desde Valencia,
los miércoles y los domingos. Se trata del mismo avión que
despega a primera hora (07:15h) de Budapest,
descarga los viajeros y regresa (10:45h) de vuelta a la capital magyar.
Nosotros cogimos un pack vuelo
directo RyanAir+barco-hotel con desayuno por 567€ para dos personas, que
teniendo en cuenta que es en agosto, el mes más caro, no es mal precio.
Llegada a Budapest
Desde el aeropuerto, lo más
rápido es el autobús 100E que te
deja justo en el centro de la ciudad, punto de paso de las principales líneas
de metro y autobús (Deak Ferenc ter,
ter=plaza). El trayecto son 900 forintos y dura unos 40 minutos según el
tráfico.
Horarios del 100E:
Cambio de moneda
Al igual que en Praga, lo primero
que hay que hacer es cambio los euros a forintos. En la plaza Deak Ferenc hay varias oficinas de
cambio recomendadas (hay otras de las que es mejor huir). A nuestra llegada el
euro estaba a 325 forintos y la oficina te daba 323 forintos por cada euro.
Teniendo en cuenta que cambiamos 260 euros (83.980 forintos), la comisión para
la oficina de cambio sale a unos escasos 1,60€….
Llegada al hotel y comienzo de la
visita
Nuestro hotel, un hotel barco, el
Grand Hotel Jules Boat, anclado en
la orilla de Buda, muy cerca de la isla Margarita y con vista al Parlamento,
cumplió su papel a pesar de no ser un hotel habitual. Los camarotes y los baños
son más pequeños que los de una habitación normal de hotel, pero apenas pasamos
tiempo en él aparte de dormir. El desayuno buffet era bastante completito y
cerca del barco había acceso a líneas de metro y tranvía.
Una vez llegados al hotel, salimos
hacia la zona del Parlamento y comenzamos nuestro primer Free Tour. Fuimos con
la empresa “White Umbrella” con la que ya habíamos hecho algunos tours en
Praga. En este caso los guías fueron bastante amenos y divertidos, y son de gran
ayuda para conocer sitios típicos para comer, las mejores oficinas de cambio y
las peculiaridades de la ciudad.
Terminados el primer tour, fuimos
a comer a un restaurante típico húngaro, el Arany Pince (cerca de la Sinagoga ), recomendación del guía (también nos
recomendaron el Blue Rose, paralelo
al primero, pero el Arany Pince
tenía la carta en castellano). Probamos el gulash y alguna cosa más. Cenamos
dos personas por 21 euros, que no está mal (Para consejos sobre restaurantes
Triadvisor está lleno con comentarios de clientes).
Segundo día
Nosotros no lo quisimos dejar
para el final y nos fuimos al balneario de Széchenyi,
(en la línea de metro 1, la línea amarilla, que es la más antigua y pintoresca
por sus estaciones de estilo retro) que son los baños recomendados en todos los
tour junto con los Gellert (se
pueden ver numerosas fotos de ambos sitios en Google).
El balneario cuenta con diversas
piscinas interiores a distintas temperaturas y con aguas termales y con 3
piscinas exteriores, dos para relajarse con los chorros y otra más convencional
para nadar.
La entrada normal sin cabina
privada fueron 5.200 ft
(16 euros) que no es un precio caro ni barato, teniendo en cuenta que el
balneario es más que una suma de piscinas pero menos divertido que un parque
acuático. Probamos prácticamente todas las piscinas, había bastante gente
rozando casi la masificación. En todas las piscinas oías a alguien hablando
español.
(Consultar http://sp.szechenyifurdo.hu/)
Entramos a las 11 horas y salimos
a las 14, justo para llegar a tiempo al tour de Buda que empezaba a las 15
horas. Aquí hago un inciso para aclarar que, habrá gente que piense que no se
necesita tanto “tour” y seguramente sea cierto. Con un poco de wikipedia y
algunos blogs de viaje uno se puede documentar extraordinariamente. Pero claro,
ello implica una preparación concienzuda anterior, porque sino corres el riesgo
de recorrer media ciudad mirando fachadas, tirando fotos y sin entender nada.
Ejemplo, hotel Astoria, uno de los más antiguos y tradicional, el guía aclara
que aquí se alojaba la Gestapo
durante la SGM
por su proximidad al Guetto judío.
El tour de Buda comienza en la puerta de Viena, la salida de Buda
hacia la capital imperial. Cerca una placa homenajea a 300 soldados españoles
que fueron los primeros en asaltar la fortaleza otomana allá por 1600 y pico.
Desde allí se llega al Archivo histórico (donde se escondieron y salvaron los
archivos que permitieron la posterior reconstrucción de Buda tras la batalla de
1944-45). Desde allí a la iglesia de San Matías (hermosa por dentro y por
fuera, pero falsa como un euro de madera) a la que no entramos. En las
cercanías está la pastelería más antigua donde dicen que Sissi se ponía fina
(probar las dobostorta, 600 ft )… Visita al Bastión de los Pescadores (cada gremio
tenía asignada una parte de la defensa de la ciudad) y al Palacio Real sin entrar (aún tiene zonas en reconstrucción).
Increíbles los tejados de pirogranito de colores de los edificios más
emblemáticos (dicen que Gaudi importaba pirogranito de la fábrica de Zsolnay,
ver "pirogranito Zsolnay" en Google).
Desde Buda bajamos a Pest para
cenar en un sitio (otra recomendación del guía) llamado Frici Papa (cerca de la embajada española), barato y con platos
húngaros. Si es un sitio de comida húngara no lo podría asegurar, pero al menos
barato sí fue (cenamos dos personas por apenas 1.500 ft ).
Tercer día
Comenzamos visitando la Basílica de San Esteban, subimos a la cúpula y
entramos a ver la iglesia y la reliquia húngara más sagrada (un muñón de la mano
del rey San Esteban en una urna, rey que cristianizó a las tribus húngaras). La
subida a la cúpula se hace imprescindible por las vistas y no es una entrada en
absoluto cara (600 ft
por persona), en comparación, por ejemplo, al Domo de Berlín.
Desde allí fuimos a comer al
restaurante Menza, cerca de la
parada de Oktogon (también nos recomendaron el Paprika, cerca del balneario de Széchenyi) un sitio muy recomendado por calidad-precio. Tardaron
bastante en servirnos. La comida estaba bien y el precio algo más elevado
(15.200 forintos para 2 personas).
Por la tarde intentamos visitar la Sinagoga pero a las 17h
ya habían cerrado las taquillas¡! Así que hicimos una pequeña visita al Café Nueva York (el Café más bonito y
caro del mundo) y pateamos por el barrio judío hasta la embajada española, donde una placa recuerda al Ángel Sanz, el ángel
de Budapest que salvó a miles de judíos.
A las 19 h empezamos el último
tour, el del Danubio, con recorrido por las calles de Pest más conocidas, hotel
Astoria, Café de los escritores, edificios gemelos y Vaci utca (utca=calle), la
calle por excelencia que lleva al Mercado Central.
Desde allí, hacia el puente de la
libertad (el puente blanco) donde se encuentra el embarcadero (dock 10) que nos
llevaría en la travesía nocturna por el Danubio con todos los edificios
increíblemente iluminados. El barco nos recogió a las 21 h y nos devolvió a las
22 h al mismo embarcadero recorriendo desde el puente de Elizabeth hasta la
altura de isla Margarita (la locución es en húngaro e inglés).
Tercer y último día
El último día hicimos una buena
carambola. El mismo barco de la noche anterior hacía una parada en isla
Margarita, muy cerca de nuestro barco-hotel, así que a las 10:30 h de la mañana
volvimos a subir a él y repetimos el tour nocturno pero esta vez de día y con
el barco casi a nuestra entera disposición (éramos sólo 4 viajeros). Aclarar
aquí que la ruta diurna y nocturna no es exactamente igual, pues la diurna
rodea la isla Margarita mientras que la nocturna llega más allá del puente de
Elizabeth (el puente verde).
Desembarcamos junto al Puente de la Libertad y recorrimos Vaci Utca hasta el Mercado Central (precioso y enorme). La parte baja es de tiendas de
comestibles y la planta superior casi todo son tiendas de souvenirs para
turistas. Después recorrimos el Puente de Elizabeth (Sissi), el verde, hasta el
balneario Gellert y regresamos por
las calles céntricas de la ciudad, hasta llegar al Puente de las Cadenas. Allí
seguimos el río hasta el monumento de los zapatos y llegamos a las 14 h al
Parlamento, justo para empezar la visita más espectacular de todas.
La visita al Parlamento, pese a
su brevedad, es de lo más demandado. Compré las entradas para la visita guiada
en español un mes antes y ya estaban casi agotadas (4.900 ft por 2 entradas, 2.200 ft por personas más
500 de gastos de tramitación online). La guía era nativa pero hablaba un
español muy aceptable. Los techos y paredes están recubiertos por una capa de
pan de oro auténtico. La sala de la corona (donde dos guardias custodian la
corona, el orbe, el cetro y el anillo) y la sala de plenos son simplemente indescriptibles.
Te dejan fotografiar todo menos la sala de la corona, bajo la cúpula, que te
deja casi sin palabras. Un guía detrás va azuzando a la gente para que no se
rezague. Al final de la visita hay una sala con sobre la construcción del
edificio…. Lo dicho, bueno pero breve.
Web oficial para los tickets de
visita al Parlamento: https://www.jegymester.hu/eng/Production/480000/Parlamenti-latogatas
Por la tarde fuimos a cambiar los
forintos que nos sobraron y aun tuvimos tiempo de tomarnos una caña en un bar
español (“Fuego” cerca de la Sinagoga ) y callejear un
rato. Llegamos al hotel justo cuando empezó a llover……
Consejos
En Budapest como en Praga, los
restaurantes añaden la propina en la cuenta, que suele ser de un 10% del coste
de la comida. No es un concepto “regateable”.
Para el tema del transporte, hay
dos líneas recomendables. La línea 1 de
metro (color amarillo) que es la
más antigua y pintoresca, cuyas estaciones están restauradas a su forma
original, y la línea M2 de tranvía
que recorre toda la orilla del Danubio por el lado de Pest y te permite ver los principales
monumentos de la ciudad. Las máquinas de tickar los billetes están en las
entradas de las estaciones (suele haber personal cerca de ellas, y
presuntamente controlan más a los turistas) o bien dentro del propio tranvía o
autobús.
Como dije anteriormente, Budapest
es más barato que Praga, y se nota en cosas como un billete de metro (350
forintos), un souvenir o una caña en un bar (corrijo, la cerveza checa en Praga era muy barata y muy buena). Como en España, la mayoría de
iglesias son “de pago”. Comer o tomar algo oscila bastante entre los locales
“para turistas” y los locales de húngaros (aunque te la juegas un poco si una
de las dos partes no habla inglés). Hay numerosos supermercados por toda la
ciudad que son perfectamente aconsejables si quieres comprar una botella de
agua o algo de picotear. Los pagos con tarjeta son seguros en sitios de uso común
(máquinas de billetes, restaurantes, supermercados) pues la comisión por pago
en divisas es mínima. Por cierto, si os sobran forintos también se pueden
cambiar allí a euros con una comisión muy baja.
Después de haber visitado el año
pasado Praga, surge la comparación con Budapest. Praga es también visita
obligada. Me pareció más congestionada de turistas, en parte porque en la zona
céntrica está todo como más comprimido, es más cara y aunque tiene río, no es
como en Budapest donde un crucero diurno y nocturno es obligatorio.
Hungría es una isla de vino en un
mar de cerveza. Sus denominaciones más típicas son el Tokaji (un vino blanco semidulce) y el tinto denominación Eger. Vale la pena probarlos (se pueden
comprar también en cualquier supermercado local).
Lo que no vimos por falta de
tiempo: el Monumento a los Héroes (final de la línea 1), el Gellert (cerca del
Mercado central, no entramos), la
Sinagoga , la
Opera , los ruins bar, el interior de la iglesia de San Matías
(en Internet se ve espectacular), el Hospital en la Roca , la iglesia rupestre…
Hay más balnearios en Budapest además de los dos más conocidos, numerosas
iglesias católicas, infinidad de sitios y ruins bar para tomar algo, museos de
historia y arte.... Es una ciudad con una oferta cultural enorme y buena
gastronomía. Lo mínimo para hacerse una buena idea serían tres días o más.
Quizás haya una próxima….
Valencia, a 4 de septiembre de 2018
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